Enfermedades relacionadas a la nutrición
Cuidar hoy, prevenir, mañana
Por Melissa Centeno Montoya en colaboración con Andrea Alvarado Gutiérrez
(Referencias a las que podrás consultar al final del blog)
Como mamás, sabemos que la salud de nuestros hijos es lo más valioso. Por eso, cuando escuchamos la palabra diabetes, es normal que surjan muchas dudas e incluso temores. La diabetes infantil, tanto de tipo 1 como de tipo 2, es una condición que afecta la forma en que el cuerpo utiliza el azúcar (glucosa), una fuente esencial de energía para crecer, jugar y aprender.
Aunque puede parecer un tema complicado, entender cómo funciona y qué señales observar nos permite actuar a tiempo y acompañar mejor a nuestros pequeños. La diabetes no tiene por qué ser un obstáculo para que los niños lleven una vida plena: con atención médica, una buena alimentación, actividad física y mucho amor, es posible lograr un equilibrio que cuide su bienestar día a día.
La diabetes mellitus es un trastorno metabólico grave que impide al cuerpo la descomposición y uso normal de alimentos, especialmente de azúcares (carbohidratos). Puede afectar el corazón, los vasos sanguíneos, los riñones y el sistema neurológico y puede provocar la pérdida progresiva de la visión con el paso del tiempo.
Diabetes tipo 1
La diabetes tipo 1 la causa una producción inadecuada del páncreas de la hormona insulina. Cuando esto sucede, el cuerpo no puede metabolizar el azúcar de forma adecuada lo que conlleva a que se almacene en la corriente sanguínea; estos azúcares (llamados también glucosa) no pueden ser usados por el cuerpo y se expulsan por la orina y con esta se lleva agua.
Mientras que la diabetes tipo 1 puede iniciarse a cualquier edad, se presentan periodos máximos cerca de los 5 a 6 años y nuevamente de los 11 a los 13 años de edad. La primera señal es por lo general un aumento en la frecuencia de la micción (orinar), incluyendo reincidencia de la enuresis nocturna (mojar la cama) en niños que ya saben como ir al baño por sí solos. También se presentan otros síntomas como por ejemplo, tener mucha sed y sentirse muy cansado, bajar de peso y un aumento de apetito.
Es importante identificar estos síntomas pronto debido a que los niños que se les diagnostica diabetes después pueden enfermarse debido al alto contenido de azucar en la sangre y por deshidratación, necesitan líquidos e insulina por vía intravenosa en una sala de urgencias pediátrica o una unidad de cuidado crítico para estabilizar sus estado.
Diabetes tipo 2
La diabetes tipo 2 se le conocía antes como "de comienzo en la edad adulta" ya que los niños casi nunca la adquirían. Sin embargo, con el aumentos de las tasas de obesidad, un número creciente de niños están siendo diagnosticados con esta forma de la enfermedad, algunos tan jóvenes como de 10 año de edad. Además de los problemas de peso, otros factores de riesgo de la diabetes tipo 2 incluyendo, tener un familiar con la enfermedad, haber nacido de una madre con diabetes durante el embarazo (diabetes gestacional), u otros problemas médicos que afectan la forma como el cuerpo responde a la insulina.
Los síntomas son parecidos a los de la diabetes tipo 1 y pueden manifestarse de forma gradual. Áreas de la piel oscuras, especialmente cerca del cuello o las axilas son comunes también.
Tratamiento y control de la diabetes
Aunque no existe cura para la diabetes, los niños con esta enfermedad pueden tener una infancia y adolescencia casi normal si mantienen la enfermedad bajo control. Es esencial controlar la diabetes debidamente para evitar complicaciones.
El control se centra en monitorear rutinariamente el azúcar en la sangre, terapia de insulina, aplicada en varias inyecciones al día a través de una bomba de insulina y una dieta sana estricta. Mantener los niveles de azúcar en la sangre en un promedio normal puede reducir la posibilidad de los síntomas de alta o baja azúcar y minimizar el riesgo de problemas de salud a largo plazo relacionados con el control de la diabetes. Además de una dieta sana, 30 minutos de ejercicio al día pueden también ayudar a su niño a controlar la enfermedad.
Lo que padre de algún niños con diabetes puede hacer es:
Colaborar y apoyar a su niño mientras aprende a ser más independiente puede ayudarlo a que gradualmente se haga responsable de controlar su diabetes mientras mantienen su independencia.
Los niños mayores de 7 por lo general tienen destrezas motoras suficientes para poder empezar a aplicarse sus propias inyecciones de insulina con la supervisión de un adulto. Pueden también revisar el nivel de azúcar en la sangra varias veces al día, utilizando tiras de prueba tratadas químicamente o un medidor de azúcar en la sangre. Sin embargo, estas pruebas auto administradas deben ser supervisadas por un adulto familiarizado con el tratamiento de la diabetes para cerciorarse de que su niño está controlando su diabetes de acuerdo con las pautas proporcionadas por el médico.
Si su niño toma demasiada insulina: Su nivel de azúcar en la sangre puede bajarse demasiado (hipoglicemia), provocando síntomas que incluyen temblores, un rápido ritmo cardíaco, nausea, fatiga, debilidad y hasta la pérdida de la consciencia.
Si su niño tiene muy poca insulina: Los síntomas principales de la diabetes pueden regresar (bajar de peso, aumento de la micción, sed y apetito).
Fomentar buenos hábitos para controlar la diabetes cuando el niño es pequeño puede tener un impacto dramático en su control cuando crecen. Muchas comunidades también tienen grupos de padres activos en los cuales los padres de niños con diabetes se pueden reunir para hablar sobre inquietudes comunes. Pídale una recomendación a su médico. https://www.healthychildren.org/Spanish/health-issues/conditions/chronic/Paginas/Diabetes.aspx
Los niños con diabetes no necesitan seguir dietas estrictas, pero sí deben prestar atención a cuándo comen y a qué contienen sus platos. ¿Por qué? Porque aprender a tomar decisiones saludables y alimentarse con la cantidad adecuada de carbohidratos, proteínas y grasas puede ayudarlo a mantener las concentraciones de azúcar en sangre a un nivel normal.Un buen plan les ayudará a pensar en comidas saludables, pero también ayudará a alcanzar otros objetivos relacionados con la salud. Por ejemplo, si necesita perder peso, es posible que el plan sugiera que controle la cantidad de calorías y de gramos de grasa que come para ayudarles a alcanzar el objetivo.
Es posible que tus padres y otros adultos tomen la mayoría de las decisiones relacionadas con tu plan de alimentación. Pero, si te pidieran consejo, deberías intentar mantener el equilibrio. Por ejemplo, dos papas al horno no son una comida equilibrada. Pero podrías tomar un trozo de pollo a la parrilla con media patata al horno y brócoli como acompañamiento. Complétalo con un postre de frutas del bosque y tendrás una comida equilibrada genial.
Cómo pueden ayudar las etiquetas alimentarias
Las etiquetas alimentarias son fáciles de leer e incluyen un listado de los ingredientes del alimento, información nutricional y las calorías que contiene. Así que cualquier persona que quiera comer de forma saludable puede aprender mucho de ellas. Para las personas con diabetes, las etiquetas alimentarias también proporcionan la información que necesitan para mantener bien controlado su azúcar en sangre.
Los niños con diabetes deben prestar especial atención a los carbohidratos ya que elevan los niveles de azúcar en sangre. Después de comer, el cuerpo descompone los carbohidratos en glucosa (azúcar). La glucosa entra en el torrente sanguíneo haciendo que aumente el nivel de azúcar en sangre. La insulina es una hormona que ayuda a llevar la glucosa a las células para que pueda usarse como energía. Puedes leer las etiquetas de los alimentos para saber si estos contienen carbohidratos. La etiqueta te indicará cuántos gramos de hidratos de carbono vas a ingerir. La cantidad de hidratos de carbono se refiere a una sola ración; por lo tanto, asegúrate de multiplicar esa cantidad por la cantidad de raciones que comas o bebas.
Recuerda que no todos los carbohidratos son iguales. Los alimentos integrales, las frutas y las verduras son excelentes opciones porque contienen fibra, vitaminas y otros nutrientes. La fibra hace más lenta la digestión y la absorción del azúcar y puede ayudar a mantener las concentraciones de azúcar en sangre en un nivel normal. Los dulces, las gaseosas y los alimentos altamente procesados hacen que los niveles de azúcar en sangre aumenten rápidamente porque se descomponen fácilmente y no tienen fibra para disminuir la velocidad en la que se procesan.
Las etiquetas alimentarias también indican cuánto sodio (sal) contiene un alimento. Esto es importante porque algunas personas con diabetes también tienen hipertensión arterial. Demasiada sal, o sodio, puede empeorar los problemas de tensión arterial.
En las etiquetas alimentarias, también encontrarás información sobre la cantidad de grasas, el tipo de grasas y las calorías totales de un alimento. Estar pendiente de esta información es buena idea para todo el mundo, incluyendo a las personas con diabetes. Ingerir una cantidad excesiva de ciertas grasas puede hacer a una persona más proclive a tener problemas de corazón y en los vasos sanguíneos. E ingerir demasiadas calorías puede causar un aumento de peso. Si eres curioso, uno de tus padres, tu médico o tu dietista te puede ayudar a saber cuántas calorías necesitas cada día. ¡Úsalas bien! https://kidshealth.org/es/kids/meal-plans-diabetes.html
Referencias
Diabetes infantil. Healthy children. (12 de septiembre del 2020). Recuperado el 19 de octubre del 2025 de https://www.healthychildren.org/Spanish/health-issues/conditions/chronic/Paginas/Diabetes.aspx
Cheryl P.. Alimentación saludable para niños con diabetes. Kids Health. (Enero del 2022). Recuperado el 19 de octubre del 2025 de https://kidshealth.org/es/kids/meal-plans-diabetes.html