miércoles, 29 de octubre de 2025

Recuperando energía para jugar 😁🏃

 



¡Hola papis y mamis que nos leen! En este blog somos fieles creyentes de las bondades del ejercicio y el deporte para el cuerpo, no solo en adultos también en niños y adolescentes, si alguna vez han hecho ejercicio podrán recordar que después de una buena sesión de actividad física es normal que tengamos 3 necesidades…hambre, sed y a veces sueño, esto ocurre no todo al mismo tiempo pero si en un periodo de 30 min a 2 horas y es completamente normal porque el cuerpo busca recuperarse después de gastar energía y otros recursos.

Para los pequeños aplica la misma lógica por lo que hoy aprenderemos sobre la recuperación post ejercicio en niños y niñas.

Hay que saber que una correcta alimentación, una buena hidratación y las horas de descanso suficientes no solo ayudan a que el cuerpo se recupere, también fortalecen huesos y músculos y benefician el crecimiento de nuestros pequeños.


Los tres pilares de la recuperación

  • Líquidos: previenen la deshidratación y mantienen la homeostasis del cuerpo (temperatura y sales), también benefician la absorción de nutrientes 
  • Carbohidratos: serán los encargados de reponer la energía gastada en forma de glucógeno 
  • Proteínas: ayudan a reparar y construir tejido muscular 



Hidratación infantil: más allá del agua

Los electrolitos se pueden perder de muchas formas pero en el caso de la actividad física es por medio de la sudoración, el agua ayuda a que los niños se mantengan hidratados pero las sales y otros minerales no se recuperan tan bien con el agua, es por eso que cuando hay mucha actividad física o hace demasiado calor es importante que les demos a los pequeños algún suero con electrolitos para que puedan recuperar los minerales perdidos previniendo la fatiga muscular, los calambres y beneficiando la mejor absorción de agua.
También los puede beneficiar consumir agua de coco y frutas ricas en potasio.


Ideas de snacks post-ejercicio fáciles y saludables

Después del ejercicio es ideal que se consuman alimentos de absorción rápida ya que el cuerpo está más receptivo y puede aprovechar mejor los nutrientes, a diferencia de lo previo al ejercicio, cuando se deben consumir alimentos que liberen la energía más lento para poder aprovechar mejor las reservas de energía que aportan y soportar mejor la actividad física.

Algunas ideas a continuación:

  • Yogurt natural endulzado con miel y acompañado de frutos rojos y plátano 
  • Avena cocida con pedacitos de nuez y fresas o plátano 
  • Algunas galletas integrales o de avena y tiras del queso que más le guste al peque
  • Manzana partida en gajos acompañada de arándanos y queso 
  • Pequeños floretes de brócoli o cubitos de calabaza larga envueltos en jamón y acompañados con queso en cubitos o algunas galletas saladas 
  • Ensalada de frutas 
  • Smoothies o licuados acompañados de un par de galletas 


Errores comunes

Después de una tarde corriendo, tu hijo llega con mejillas rojas y mucha sed… ¿Qué puede comer o beber para recuperar energía sin caer en los refrescos o malos hábitos?

Esa es una excelente pregunta pues es muy fácil creer que cualquier alimentos va a ayudar a los niños con su recuperación post-ejercicio pero no, en realidad no solo debemos darles sus snacks por ejemplo, eso en caso de que su actividad física sea demasiado intensa, también dependerá de la hora del día y de los horarios de comida a los que se estén acostumbrados.

Si su actividad coincide con su hora de comida después de terminar, vamos a ofrecerle su plato de comida como lo haríamos normalmente, si hace falta trasladarse entonces le damos un aperitivo para que no se descompense tanto mientras espera a que lleguen a casa a comer normalmente.

En cualquier caso hay que evitar que consuman alimentos con exceso de azúcar pues la sensación de hambre que tienen en el momento podría propiciar a que coman demasiado de estos productos generando más tarde un problema, ya sea momentáneo o de hábitos.
Bajo ninguna circunstancia hay que permitir que el niño o la niña se salte la comida o los aperitivos después de mucha actividad física, pues lo va a perjudicar más de lo que lo va a ayudar, si termina con el estómago un poco incómodo se le puede ofrecer algo más “ligero” cómo fruta o licuados como ya vimos en la sección anterior con algunas ideas de snacks.


Volver la recuperación post-ejercicio un lindo momento 

Antes ya hemos hablado de lo importante que es involucrar a nuestros niños en la preparación de los alimentos y la función esencial que cumple la convivencia familiar para el desarrollo emocional de los peques y su buena relación con la comida, formando hábitos saludables.

Entonces aquí una sugerencia, si es posible padre, madre o tutor que me lee, hay que buscar el momento para decirle al nene o la nena “ayúdame a preparar tus aperitivos para más tarde que salgamos a jugar”, “...para más tarde que vayamos al fútbol” seguramente lo harán encantados, pues al final ellos lo van a comer después y claro que quieren saber que van a llevar 👀
Mientras los involucramos en esto también podemos aprovechar para explicarles lo importante que es el ejercicio y la comida como conjunto que se complementa, que estar en buen estado y condición física no está peleado con comer bien y suficiente.

Una buena recuperación no solo repone energía, también forma hábitos saludables y fortalece el crecimiento físico y emocional.

Referencias:

Importancia de los electrolitos en los niños. (2025, 2 abril). Hidra2Go. https://share.google/d6gcOBjrj6AL8giOw

miércoles, 22 de octubre de 2025

Alergias alimentarias 😵🍣




¡Hola de nuevo lectores! Estoy segura que en más de una ocasión sus pequeños han tenido alguna sensación molesta mientras comían algún alimento, sensaciones del tipo picazón, inflamación o similares. 

De ser así seguramente también han pensado en algún momento en si se trataba de una alergia o intolerancia alimentaria, hay formas de determinarlo, para empezar debemos entender que una alergia es una respuesta del sistema inmune a un elemento que considera patógeno y esto puede tener diferentes causas, en cambio una intolerancia está relacionada con el metabolismo, hay alimentos o componentes de estos que simplemente no pueden ser procesados por el cuerpo de algunas personas generando molestias que pueden ir desde problemas gastrointestinales hasta dolores de cabeza y dificultad para bajar de peso.
Pero en esta ocasión hablaremos sobre alergias específicamente.

Para empezar, los síntomas más comunes para identificar una alergia a alimentos:

  • Hormigueo o comezón en la boca
  • Urticaria
  • Hinchazón en labios, cara, lengua, garganta.
  • Dolor en el abdomen, diarrea, náuseas o vómito.
  • Sibilancias, congestión nasal o dificultad para respirar.
  • Mareos, aturdimiento o desmayos.

En algunos casos es posible que también se presente algo más grave llamado anafilaxia que puede llegar a ser mortal si no se atiende de inmediato, pues se presentan situaciones como el bloqueo de las vías respiratorias por constricción u opresión dificultando la respiración, también puede ocurrir un estado de choque por la bajada abrupta de la presión arterial, también puede ocurrir que haya pérdida del conocimiento, por eso es importante tratarlo como una emergencia.

¿Cuándo debo consultar a un médico o alergólogo?

Si el pequeño presenta síntomas de alergias casi de forma inmediata después de comer algo es importante llevarlo a qué lo revisen y hagan un diagnóstico.
Las alergias alimentarias pueden afectar hasta a un 8% de los niños menores de 5 años y en algunos casos estás alergias son superadas al crecer.

Alimentos más comunes que causan alergias en la infancia:

  • Miel
  • Huevo
  • Nueces 
  • Mariscos
  • Pescado
  • Trigo
  • Soya

Algunas de las proteínas de los alimentos antes mencionados son las causantes de la mayoría de reacciones alérgicas, el cuerpo identifica erróneamente esas proteínas como agentes patógenos y entonces ocurre la liberación de inmunoglobulina E que a su vez hará que se libere histamina generando una reacción de inflamación.

¿Qué se puede hacer en casa?

En casa se puede educar a los pequeños para que conozcan bien su alergia y por ejemplo enseñarles que solo deben aceptar alimentos de gente de confianza que sepa sobre sus alergias; otro de los motivos más comunes por los que ocurren incidentes de alergias es la forma en la que se prepara la comida, pues en ocasiones ocurre contaminación con alérgenos, por eso también es recomendable mantener buenas prácticas de higiene y de preferencia preparar primero el plato del pequeño o los pequeños con una alergia a alimentos.
Para salidas igualmente se recomienda llevar la comida segura para consumo en recipientes herméticos e incluso golosinas seguras por si lo que se le antoja al niño no es seguro para su consumo.

Para los síntomas, consulte con el pediatra de su hijo o hija si se le puede administrar algún antihistamínico de venta libre o si le recomienda algo más para disminuir las molestias.

Sustitutos seguros 

  • Para huevo: el tofú se puede comer en lugar de huevos revueltos y para hornear se puede usar puré de manzana con semillas de chía 
  • Para leche de vaca: bebidas elaboradas a partir de soya, almendra, coco, etc.
  • Harina de trigo: harinas de centeno, maíz, papa, arroz o tapioca 
  • Mariscos y soja: otros productos cárnicos cómo pollo, res o cerdo si no se es alérgico, el Omega 3 lo podemos proporcionar con semillas de chía, cáñamo o lino.

~•~•~•~

Entonces ahora sabemos que con la guía y las precauciones correctas nuestros pequeños pueden comer de forma segura y nutritiva.
Cuídense mucho y si tienen alguna duda o aportación no duden en escribirlo en comentarios ✨

Referencias:

Alergia alimentaria - Síntomas y causas - Mayo Clinic. (s. f.). https://share.google/ZPPhg5ghKO5HmSduf

 Diferencias entre alergia e intolerancia. (s. f.). https://share.google/AkaX652Nn6nv98Uov

Cómo controlar las alergias alimentarias en casa y durante los viajes | Banner. (s. f.). https://share.google/Vz3Oenl5irIimsHRr



lunes, 20 de octubre de 2025

Sin gluten, con vida

 Cuando el gluten se vuelve enemigo: la enfermedad celíaca en los niños

Cita bibliográfica:

Asociación Española de Pediatría (AEPED). (s.f.). Enfermedad celíaca. Recuperado de https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/5-celiaca.pdf

Realizado por: Jacqueline Gutiérrez Zavala

Seguramente has escuchado hablar del gluten, ese elemento que se encuentra en muchos alimentos como el pan, las galletas o las pastas. Pero, ¿sabías que hay niños a los que el gluten les hace daño? Hoy te quiero platicar sobre la enfermedad celíaca (celiaquía), una condición que afecta la forma en que el cuerpo absorbe los nutrientes, y que requiere cuidados especiales en la alimentación.



La enfermedad celíaca es un problema del sistema inmunológico. En palabras simples, el cuerpo reacciona mal cuando entra en contacto con el gluten, proteína que se encuentra en cereales como el trigo, la cebada, el centeno y algunas avenas. Esta reacción daña el intestino delgado, que es la parte encargada de absorber los nutrientes de los alimentos, con el tiempo, ese daño puede hacer que el niño no aproveche bien lo que come, incluso teniendo una buena dieta.

Es importante resaltar, que no es una alergia ni una moda y tampoco se “cura” dejando el gluten un tiempo. Es una condición medica que dura toda la vida, pero con una buena alimentación, los niños pueden crecer sanos y felices.

 



¿Por qué pasa?

Aún no se sabe exactamente por qué aparece, pero se ha visto que hay una parte genética. Es decir, si en la familia hay personas con enfermedad celíaca u otros problemas del sistema inmune el riesgo aumenta. También influyen algunos factores del ambiente, como el momento en que se introduce el gluten en la alimentación o ciertas infecciones intestinales. Lo que sí es seguro es que, una vez que la enfermedad se presenta, el gluten se convierte en un “enemigo” para el cuerpo. Por eso, el tratamiento principal es eliminarlo completamente de la dieta.

 

¿Cómo saber si mi hijo tiene enfermedad celíaca?

Los síntomas pueden ser muy distintos dependiendo de la edad. Por lo regular suele manifestarse durante la infancia.


En los más pequeños es común ver:

·               Diarrea frecuente.

·               Vómito.

·               Pancita inflamada.

·               Falta de apetito.

·               Poco aumento de peso o talla.

En los niños más grandes o adolescentes, los signos pueden ser menos evidentes:

  • ·         Cansancio.
  • ·         Anemia.
  • ·         Dolor de huesos o articulaciones.
  • ·         Estreñimiento.
  • ·        Retraso en la pubertad o cambios en el humor.



Ojo: hay niños que no tienen síntomas claros, pero aun así su intestino puede estar dañado. Por eso, si en la familia hay algún caso, el pediatra puede recomendar estudios para revisar si también hay riesgo.


 

¿Cómo se diagnostica?

Primero, el médico solicitará algunos análisis de sangre para buscar ciertos anticuerpos que indican si el cuerpo está reaccionando mal al gluten. Si los resultados son sospechosos, se realiza una biopsia* del intestino delgado, que confirma si realmente hay daño. Es muy importante no quitar el gluten antes de hacer los estudios, porque eso puede alterar los resultados.

 

Biopsia: es un procedimiento en el que se extrae una pequeña muestra de tejido del cuerpo para examinarla bajo un microscopio.

 

El tratamiento: una dieta sin gluten

La buena noticia es que, con una dieta sin gluten, el intestino puede recuperarse y el niño volverá a absorber los nutrientes correctamente. La disciplina es fundamental: nada de gluten, ni poquito, ni “solo tantito”.

Los alimentos que deben evitarse son:

  • *      Trigo, cebada, centeno y avena (a menos que diga “libre de gluten”).
  • *    Pan, galletas, pastas, cereales de desayuno o harinas hechas con esos granos.

También hay que revisar las etiquetas, porque muchos productos industriales, embutidos o salsas pueden tener gluten “escondido”.

Por otro lado, hay muchísimos alimentos que sí se pueden comer sin problema: frutas, verduras, carnes, huevos, pescados, arroz, maíz, legumbres, leche, aceite, miel… ¡y con eso se pueden preparar platillos deliciosos y nutritivos!

Al inicio puede parecer complicado, pero con apoyo y práctica se vuelve parte de la rutina familiar. Lo ideal es que todos en casa comprendan qué significa vivir sin gluten para evitar errores o contaminación cruzada (por ejemplo, usar el mismo cuchillo o tostador que se usa con pan normal).


 Vivir con celiaquía

Con un buen manejo, los niños con celiaquía pueden tener una vida completamente normal. En pocas semanas después de cambiar su dieta, suelen mejorar el apetito, crecer mejor y tener más energía. En unos meses, el intestino se recupera y los análisis vuelven a la normalidad.

Sin embargo, si no se sigue la dieta o hay descuidos, el intestino puede volver a dañarse y aumentar el riesgo de complicaciones, como anemia, osteoporosis o incluso problemas más graves. Por eso es recomendable visitar constantemente al pediatra y nutriólogo. También es importante contar con apoyo emocional puede ser de gran ayuda, ya que algunos niños pueden sentirse “diferentes” por no poder comer lo mismo que sus amigos, así que ayudarles a encontrar alternativas ricas y enseñarles a cuidar su salud es fundamental.

 



En resumen

La enfermedad celíaca no es el fin del mundo, solo significa aprender a comer de una forma diferente. Con información, paciencia y acompañamiento, los niños con esta enfermedad pueden crecer fuertes, felices y disfrutar de la comida como cualquier otro niño.

 


Recordemos: el cambio no está en dejar de comer rico, sino en aprender a elegir mejor los alimentos.

Cuidar hoy, prevenir mañana

 Enfermedades relacionadas a la nutrición 

Cuidar hoy, prevenir, mañana

Por Melissa Centeno Montoya en colaboración con Andrea Alvarado Gutiérrez

(Referencias a las que podrás consultar al final del blog)

Como mamás, sabemos que la salud de nuestros hijos es lo más valioso. Por eso, cuando escuchamos la palabra diabetes, es normal que surjan muchas dudas e incluso temores. La diabetes infantil, tanto de tipo 1 como de tipo 2, es una condición que afecta la forma en que el cuerpo utiliza el azúcar (glucosa), una fuente esencial de energía para crecer, jugar y aprender.
Aunque puede parecer un tema complicado, entender cómo funciona y qué señales observar nos permite actuar a tiempo y acompañar mejor a nuestros pequeños. La diabetes no tiene por qué ser un obstáculo para que los niños lleven una vida plena: con atención médica, una buena alimentación, actividad física y mucho amor, es posible lograr un equilibrio que cuide su bienestar día a día.

La diabetes mellitus es un trastorno metabólico grave que impide al cuerpo la descomposición y uso normal de alimentos, especialmente de azúcares (carbohidratos). Puede afectar el corazón, los vasos sanguíneos, los riñones y el sistema neurológico y puede provocar la pérdida progresiva de la visión con el paso del tiempo.

Diabetes tipo 1

La diabetes tipo 1 la causa una producción inadecuada del páncreas de la hormona insulina. Cuando esto sucede, el cuerpo no puede metabolizar el azúcar de forma adecuada lo que conlleva a que se almacene en la corriente sanguínea; estos azúcares (llamados también glucosa) no pueden ser usados por el cuerpo y se expulsan por la orina y con esta se lleva agua.
​Mientras que la diabetes tipo 1 puede iniciarse a cualquier edad, se presentan periodos máximos cerca de los 5 a 6 años y nuevamente de los 11 a los 13 años de edad. La primera señal es por lo general un aumento en la frecuencia de la micción (orinar), incluyendo reincidencia de la enuresis nocturna (mojar la cama) en niños que ya saben como ir al baño por sí solos. También se presentan otros síntomas como por ejemplo, tener mucha sed y sentirse muy cansado, bajar de peso y un aumento de apetito.

Es importante identificar estos síntomas pronto debido a que los niños que se les diagnostica diabetes después pueden enfermarse debido al alto contenido de azucar en la sangre y por deshidratación, necesitan líquidos e insulina por vía intravenosa en una sala de urgencias pediátrica o una unidad de cuidado crítico para estabilizar sus estado.

Diabetes tipo 2

La diabetes tipo 2 se le conocía antes como "de comienzo en la edad adulta" ya que los niños casi nunca la adquirían. Sin embargo, con el aumentos de las tasas de obesidad, un número creciente de niños están siendo diagnosticados con esta forma de la enfermedad, algunos tan jóvenes como de 10 año de edad. Además de los problemas de peso, otros factores de riesgo de la diabetes tipo 2 incluyendo, tener un familiar con la enfermedad, haber nacido de una madre con diabetes durante el embarazo (diabetes gestacional), u otros problemas médicos que afectan la forma como el cuerpo responde a la insulina.

Los síntomas son parecidos a los de la diabetes tipo 1 y pueden manifestarse de forma gradual.  Áreas de la piel oscuras, especialmente cerca del cuello o las axilas son comunes también.

Tratamiento y control de la diabetes

Aunque no existe cura para la diabetes, los niños con esta enfermedad pueden tener una infancia y adolescencia casi normal si mantienen la enfermedad bajo control. Es esencial controlar la diabetes debidamente para evitar complicaciones.
El control se centra en monitorear rutinariamente el azúcar en la sangre, terapia de insulina, aplicada en varias inyecciones al día a través de una bomba de insulina y una dieta sana estricta. Mantener los niveles de azúcar en la sangre en un promedio normal puede reducir la posibilidad de los síntomas de alta o baja azúcar y minimizar el riesgo de problemas de salud a largo plazo relacionados con el control de la diabetes.  Además de una dieta sana, 30 minutos de ejercicio al día pueden también ayudar a su niño a controlar la enfermedad.

Lo que padre de algún niños con diabetes puede hacer es:

Colaborar y apoyar a su niño mientras aprende a ser más independiente puede ayudarlo a que gradualmente se haga responsable de controlar su diabetes mientras mantienen su independencia.
Los niños mayores de 7 por lo general tienen destrezas motoras suficientes para poder empezar a aplicarse sus propias inyecciones de insulina con la supervisión de un adulto. Pueden también revisar el nivel de azúcar en la sangra varias veces al día, utilizando tiras de prueba tratadas químicamente o un medidor de azúcar en la sangre. Sin embargo, estas pruebas auto administradas deben ser supervisadas por un adulto familiarizado con el tratamiento de la diabetes para cerciorarse de que su niño está controlando su diabetes de acuerdo con las pautas proporcionadas por el médico.

Si su niño toma demasiada insulina: Su nivel de azúcar en la sangre puede bajarse demasiado (hipoglicemia), provocando síntomas que incluyen temblores, un rápido ritmo cardíaco, nausea, fatiga, debilidad y hasta la pérdida de la consciencia.

Si su niño tiene muy poca insulina: Los síntomas principales de la diabetes pueden regresar (bajar de peso, aumento de la micción, sed y apetito).

Fomentar buenos hábitos para controlar la diabetes cuando el niño es pequeño puede tener un impacto dramático en su control cuando crecen. Muchas comunidades también tienen grupos de padres activos en los cuales los padres de niños con diabetes se pueden reunir para hablar sobre inquietudes comunes. Pídale una recomendación a su médico.  https://www.healthychildren.org/Spanish/health-issues/conditions/chronic/Paginas/Diabetes.aspx

Los niños con diabetes no necesitan seguir dietas estrictas, pero sí deben prestar atención a cuándo comen y a qué contienen sus platos. ¿Por qué? Porque aprender a tomar decisiones saludables y alimentarse con la cantidad adecuada de carbohidratos, proteínas y grasas puede ayudarlo a mantener las concentraciones de azúcar en sangre a un nivel normal.

Un buen plan les ayudará a pensar en comidas saludables, pero también ayudará a alcanzar otros objetivos relacionados con la salud. Por ejemplo, si necesita perder peso, es posible que el plan sugiera que controle la cantidad de calorías y de gramos de grasa que come para ayudarles a alcanzar el objetivo.

Es posible que tus padres y otros adultos tomen la mayoría de las decisiones relacionadas con tu plan de alimentación. Pero, si te pidieran consejo, deberías intentar mantener el equilibrio. Por ejemplo, dos papas al horno no son una comida equilibrada. Pero podrías tomar un trozo de pollo a la parrilla con media patata al horno y brócoli como  acompañamiento. Complétalo con un postre de frutas del bosque y tendrás una comida equilibrada genial.

Cómo pueden ayudar las etiquetas alimentarias 

Las etiquetas alimentarias son fáciles de leer e incluyen un listado de los ingredientes del alimento, información nutricional y las calorías que contiene. Así que cualquier persona que quiera comer de forma saludable puede aprender mucho de ellas. Para las personas con diabetes, las etiquetas alimentarias también proporcionan la información que necesitan para mantener bien controlado su azúcar en sangre.

Los niños con diabetes deben prestar especial atención a los carbohidratos ya que elevan los niveles de azúcar en sangre. Después de comer, el cuerpo descompone los carbohidratos en glucosa (azúcar). La glucosa entra en el torrente sanguíneo haciendo que aumente el nivel de azúcar en sangre. La insulina es una hormona que ayuda a llevar la glucosa a las células para que pueda usarse como energía. Puedes leer las etiquetas de los alimentos para saber si estos contienen carbohidratos. La etiqueta te indicará cuántos gramos de hidratos de carbono vas a ingerir. La cantidad de hidratos de carbono se refiere a una sola ración; por lo tanto, asegúrate de multiplicar esa cantidad por la cantidad de raciones que comas o bebas.

Recuerda que no todos los carbohidratos son iguales. Los alimentos integrales, las frutas y las verduras son excelentes opciones porque contienen fibra, vitaminas y otros nutrientes. La fibra hace más lenta la digestión y la absorción del azúcar y puede ayudar a mantener las concentraciones de azúcar en sangre en un nivel normal. Los dulces, las gaseosas y los alimentos altamente procesados hacen que los niveles de azúcar en sangre aumenten rápidamente porque se descomponen fácilmente y no tienen fibra para disminuir la velocidad en la que se procesan.

Las etiquetas alimentarias también indican cuánto sodio (sal) contiene un alimento. Esto es importante porque algunas personas con diabetes también tienen hipertensión arterial. Demasiada sal, o sodio, puede empeorar los problemas de tensión arterial.

En las etiquetas alimentarias, también encontrarás información sobre la cantidad de grasas, el tipo de grasas y las calorías totales de un alimento. Estar pendiente de esta información es buena idea para todo el mundo, incluyendo a las personas con diabetes. Ingerir una cantidad excesiva de ciertas grasas puede hacer a una persona más proclive a tener problemas de corazón y en los vasos sanguíneos. E ingerir demasiadas calorías puede causar un aumento de peso. Si eres curioso, uno de tus padres, tu médico o tu dietista te puede ayudar a saber cuántas calorías necesitas cada día. ¡Úsalas bien! https://kidshealth.org/es/kids/meal-plans-diabetes.html

Referencias 

Diabetes infantil. Healthy children. (12 de septiembre del 2020). Recuperado el 19 de octubre del 2025 de https://www.healthychildren.org/Spanish/health-issues/conditions/chronic/Paginas/Diabetes.aspx

Cheryl P.. Alimentación saludable para niños con diabetes.  Kids Health. (Enero del 2022). Recuperado el 19 de octubre del 2025 de https://kidshealth.org/es/kids/meal-plans-diabetes.html


Ellos te ven, ellos aprenden

Papás que inspiran: cómo el ejemplo en casa forma buenos hábitos alimenticios en los niños

Cita bibliográfica:

De Francqueville, A. G. (2024, 16 julio). Los padres son un ejemplo importante para que sus hijos adquieran hábitos alimentarios saludables. Yogurt In Nutrition. https://www.yogurtinnutrition.com/es/los-padres-son-un-ejemplo-importante-para-que-sus-hijos-adquieran-habitos-alimentarios-saludables/

Arévalo, M. T. V., Banguero, Á. X. T., & Alarcón, C. D. (2018). Prácticas parentales para promover hábitos saludables de alimentación en la primera infancia en Cali, Colombia. Revista Española de Nutrición Humana y Dietética22(3), 183-192. https://doi.org/10.14306/renhyd.22.3.409

Bilbao, A. L. (2025, 22 mayo). El impacto de la educación alimentaria en la infancia: claves para que perdure en el tiempo. Educación Alimentaria En Valencia y Online. https://www.nuttralia.com/educacion-alimentaria-infancia-impacto-duradero/

Realizado por: Jacqueline Gutiérrez Zavala

Papás y mamás: lo que hacemos hoy en la mesa, lo verán, lo aprenderán y lo harán nuestros hijos. Los hábitos alimenticios, nuestras elecciones frente al plato, tus silencios, los gestos y las decisiones cotidianas influyen más de lo que creemos la forma en la que los niños se relacionan con la comida. No es solo qué comer, sino cómo, cuándo y con quién lo come.

 



¿Por qué importa tanto tu ejemplo?

Los niños imitan más de lo que escuchan, son muy dados a copiar las conductas alimentarias de sus padres. algunos estudios confirman que los hábitos alimentarios que adoptan los padres (como las cosas que comen, lo que ofrecen, horarios de comida y alimentos disponibles) crean el camino para que sus hijos también tengan estos tipos de hábitos. De hecho, cuando los padres mantienen una dieta saludable, los niños tienden a comer más frutas, verduras y alimentos disponibles diversos.

Por eso es importante modificar nuestros propios hábitos si queremos que nuestros hijos los adopten. No se trata de espera a que ellos cambien, hay que empezar nosotros.

 

¿Qué cambios puedes hacer?

Algunas acciones que podrían ayudarte a promover hábitos alimenticios positivos, serian:

  • Disponibilidad y acceso a alimentos sencillos y nutritivos, pon en un lugar visible fruta lavada, verdura o fruta picada o yogurt natural listo para comer.
  • Comidas en familia ayuda a fortalecer el vínculo y enseña normas, los niños aprenden más de verte disfrutar tu comida que de escuchar un “tienes que comértelo”.
  • Variedad en el plato juega con los colores, texturas y sabores, cuantos más alimentos conozcan, menos miedo tendrán para probar cosas nuevas.
  • Actitud positiva hacia la comida, evita frases que puedan entenderse de forma errónea.
  • Horarios y rutinas para ayudarle al niño a una estabilidad alimenticia.
  • Participación infantil dejar que te ayude a la hora de preparar los alimentos, los motiva a comerlas.

 


Errores comunes que debes corregir

A veces, sin querer, enviamos mensajes confusos. Por ejemplo, ofrecer alimentos que nosotros no comemos o mostrar preferencia por golosinas mientras insistimos en que ellos elijan frutas. También usar la comida como premio o castigo (“si te portas bien, te doy helado”) puede generar una relación poco saludable con la comida.

Otros hábitos que vale la pena vigilar:

  • Comer distraídos frente a pantallas.
  • Comer con prisa o sin compañía.
  • Saltarse comidas principales.
  • Dejar que el niño siempre decida qué, cuándo o cuánto comer.

Los niños necesitan guía, estructura y ejemplo, no control excesivo. La meta es enseñarles a disfrutar y escuchar su cuerpo, no a comer por obligación.

 


Empieza por ti

Eres el modelo, el entorno y la influencia más importante que tiene tu hijo. Tu forma de comer, de hablar de la comida y de organizar las comidas en familia, todo cuenta. No se trata de dietas extremas ni de ser el papá “perfecto”, sino de mostrar coherencia, calidez y participación.

Si quieres que tu hijo tenga una relación sana con la comida, empieza contigo. Cambia lo que puedas, involúcralo, disfruten juntos y crea un ambiente alimentario que lo acompañe toda la vida.

Recuerda: los niños no solo necesitan buena comida, necesitan buenos momentos alrededor de la comida. Cada plato compartido, cada gesto de curiosidad, cada charla durante la cena, son semillas que estás plantando para su bienestar futuro.

Así que la próxima vez que te sientes a comer, míralo como una oportunidad para enseñar, disfrutar y conectar. No hay mejor herencia que un hijo que crece sabiendo nutrirse con equilibrio, gratitud y alegría.




¡Vas por buen camino!


Prevenir con buena comida

¿Por qué es importante la nutrición en niños que hacen deporte?

Cita bibliográfica:

Sociedad Española de Pediatría. (2013). Recomendaciones nutricionales para el niño deportista. Anales de Pediatría.

American Academy of Pediatrics. (s.f.). Prevención de lesiones en los deportes infantiles. HealthyChildren.org.

Realizado por: Jacqueline Gutiérrez Zavala

Si a tu pequeño le encanta correr, saltar, nadar o patear el balón, seguramente has visto como termina agotado, con mucha hambre y empapados de sudor. Lo más seguro te has preguntado: “¿necesita comer diferente?”, “¿qué le doy antes del entrenamiento?”, o “¿y si se cansa mucho?”.

No te preocupes muchos de los papás tienen las mismas dudas y la buena noticia es que no hace falta complicarse con algunos ajustes a su alimentación, hidratación y su rutina, puedes ayudar a tu hij@ a rendir bien, recuperarse rápido y sobre todo el que disfruten el deporte sin riesgos.



🥗 Comer bien para tener energía

El cuerpo de tu peque necesita alimentarse bien para poder moverse, crecer o recuperarse, pero no se trata de comer de más sino de comer bien. Algunos consejos:

Antes de hacer ejercicio

Si el entrenamiento es dentro de unas 3 o 4 horas, dale una comida completa con carbohidratos: arroz, pasta, pan integral, papa o fruta. Eso le da energía para todo el ejercicio.

Si va a entrenar pronto y solo hay una hora, algo más ligero basta: un plátano, un yogurt con cereal o unas galletas integrales.

Evita comidas pesadas o muy grasosas justo antes de entrenar, porque pueden causar malestar o hacer que el niño se sienta lento.



Durante el ejercicio

En esos momentos lo más importante es la hidratación, los niños se deshidratan más rápido, especialmente con calor o bajo el sol. Ofrécele agua cada 15 o 20 minutos, aunque diga que no quiere.



Después del ejercicio

Cuando termine todo el ejercicio, su cuerpo necesita “recargarse”, lo ideal es darle un snack o darle una comida que combine carbohidratos y proteínas, esto ayudaría a que sus músculos se recuperen y no amanezcan adoloridos. Estos podrían ser algunos ejemplos:

  • ·         Un sándwich de pollo o atún.
  • ·         Leche con pan integral.
  • ·         Un licuado de yogurt con fruta.



🍎 ¿Qué debe incluir su dieta diaria?

A veces se piensa que los niños que hacen deportes necesitan comer “doble” pero no es así, lo más importante es la calidad de los alimentos.

·         Carbohidratos: son su principal fuente de energía, están en los cereales integrales, arroz, avena, papa, frutas, entre otros.

·         Proteínas: ayudan a crecer y reparar músculos, lo puedes encontrar en todos los alimentos de origen animal, lentejas, frijoles, etc.

·         Grasas saludables: también los ayuda a darles energía y al cerebro, está en el aguacate, aceite de oliva, nueces, semillas, entre algunas otras.

Algo importante: nada de suplementos sin hablar con su médico ni proteínas en polvo, creatinina o vitaminas de más ya que no fueron pensados para niños y puede que les cause algún malestar.



🥦 Vitaminas y minerales que no pueden faltar

Hay algunos nutrientes que no deben faltar si tu hijo hace deporte:

·         Hierro: evita el agotamiento y mejora el rendimiento, lo puedes encontrar en carnes rojas, lentejas, espinacas, entre otros.


·         Calcio y vitamina D: fortalecen los huesos y previenen fracturas, el calcio se encuentra en los lácteos y la vitamina D se obtiene del sol o de algunos pescados.

Si notas que tu pequeño está pálido, se fatiga rápido o pierde el apetito, lo mejor es visitar al pediatra o al nutriólogo.



🦵 Como prevenir lesiones

Comer bien no basta si no se cuidan otros aspectos. Aquí algunos consejos para prevenir golpes y lesiones, algunos consejos de la American Academy of Pediatrics:

1.                  Usar el equipo adecuado: casco, espinilleras, rodilleras o lo que el deporte necesite.

2.                  Siempre deben calentar y estirar antes y después del entrenamiento.

3.                  Deja que descansen, entrenar todos los días sin pausa puede cansar o causar lesiones.

4.                  Cambiar de actividad: combinar diferentes deportes evita el desgaste por repetir siempre los mismos movimientos.

5.                  Escucha al cuerpo: si tu hijo dice “me duele”, hazle caso. No es flojera, es una señal de alerta.

6.                  Asegúrate de que el lugar de práctica sea seguro, limpio y sin obstáculos peligrosos.

7.                  En días calurosos, usa ropa ligera y transpirable, y asegúrate de que se mantenga bien hidratado.

8.                  Hazle un chequeo médico antes de iniciar un deporte nuevo o una competencia.

 

Recuperando energía para jugar 😁🏃

  ¡Hola papis y mamis que nos leen! En este blog somos fieles creyentes de las bondades del ejercicio y el deporte para el cuerpo, no solo e...