Papás que inspiran:
cómo el ejemplo en casa forma buenos hábitos alimenticios en los niños
Cita bibliográfica:
De Francqueville, A. G. (2024, 16 julio). Los padres son un ejemplo importante para que sus hijos adquieran hábitos alimentarios saludables. Yogurt In Nutrition. https://www.yogurtinnutrition.com/es/los-padres-son-un-ejemplo-importante-para-que-sus-hijos-adquieran-habitos-alimentarios-saludables/
Arévalo, M. T. V., Banguero, Á. X. T., & Alarcón, C. D. (2018). Prácticas parentales para promover hábitos saludables de alimentación en la primera infancia en Cali, Colombia. Revista Española de Nutrición Humana y Dietética, 22(3), 183-192. https://doi.org/10.14306/renhyd.22.3.409
Bilbao, A. L. (2025, 22 mayo). El impacto de la educación alimentaria en la infancia: claves para que perdure en el tiempo. Educación Alimentaria En Valencia y Online. https://www.nuttralia.com/educacion-alimentaria-infancia-impacto-duradero/
Realizado por: Jacqueline Gutiérrez Zavala
Papás y mamás: lo que hacemos hoy en la mesa, lo verán, lo
aprenderán y lo harán nuestros hijos. Los hábitos alimenticios, nuestras
elecciones frente al plato, tus silencios, los gestos y las decisiones
cotidianas influyen más de lo que creemos la forma en la que los niños se
relacionan con la comida. No es solo qué comer, sino cómo, cuándo y
con quién lo come.
¿Por qué importa tanto tu ejemplo?
Los niños imitan más de lo
que escuchan, son muy dados a copiar las conductas alimentarias de
sus padres. algunos estudios confirman que los hábitos alimentarios que adoptan
los padres (como las cosas que comen, lo que ofrecen, horarios de comida y
alimentos disponibles) crean el camino para que sus hijos también tengan estos
tipos de hábitos. De hecho, cuando los padres mantienen una dieta saludable,
los niños tienden a comer más frutas, verduras y alimentos disponibles
diversos.
Por eso es importante modificar nuestros propios hábitos si
queremos que nuestros hijos los adopten. No se
trata de espera a que ellos cambien, hay que empezar nosotros.
¿Qué cambios puedes hacer?
Algunas acciones que podrían ayudarte a promover hábitos
alimenticios positivos, serian:
- Disponibilidad
y acceso a alimentos sencillos y nutritivos, pon en un lugar visible fruta
lavada, verdura o fruta picada o yogurt natural listo para comer.
- Comidas
en familia ayuda a fortalecer el vínculo y enseña normas, los niños
aprenden más de verte disfrutar tu comida que de escuchar un “tienes que
comértelo”.
- Variedad
en el plato juega con los colores, texturas y sabores, cuantos más
alimentos conozcan, menos miedo tendrán para probar cosas nuevas.
- Actitud
positiva hacia la comida, evita frases que puedan entenderse de forma
errónea.
- Horarios
y rutinas para ayudarle al niño a una estabilidad alimenticia.
- Participación
infantil dejar que te ayude a la hora de preparar los alimentos, los
motiva a comerlas.
Errores comunes que debes corregir
A veces, sin querer, enviamos mensajes confusos. Por
ejemplo, ofrecer alimentos que nosotros no
comemos o mostrar preferencia por golosinas mientras insistimos en
que ellos elijan frutas. También usar la comida
como premio o castigo (“si te
portas bien, te doy helado”) puede generar una relación poco saludable con la
comida.
Otros hábitos que vale la pena vigilar:
- Comer
distraídos frente a pantallas.
- Comer
con prisa o sin compañía.
- Saltarse
comidas principales.
- Dejar
que el niño siempre decida qué, cuándo o cuánto comer.
Los niños necesitan guía,
estructura y ejemplo, no control excesivo. La meta es enseñarles a
disfrutar y escuchar su cuerpo, no a comer por obligación.
Empieza por ti
Eres el modelo, el entorno y
la influencia más importante que tiene tu hijo. Tu forma de comer,
de hablar de la comida y de organizar las comidas en familia, todo cuenta. No se trata de dietas extremas ni
de ser el papá “perfecto”, sino de mostrar coherencia, calidez y participación.
Si quieres que tu hijo tenga una relación sana con la
comida, empieza contigo. Cambia lo
que puedas, involúcralo, disfruten juntos y crea un ambiente alimentario que lo
acompañe toda la vida.
Recuerda: los niños no solo necesitan buena comida,
necesitan buenos momentos alrededor de la comida. Cada plato compartido, cada
gesto de curiosidad, cada charla durante la cena, son semillas que estás
plantando para su bienestar futuro.
Así que la próxima vez que te sientes a comer, míralo como
una oportunidad para enseñar, disfrutar y conectar. No hay mejor herencia que
un hijo que crece sabiendo nutrirse con
equilibrio, gratitud y alegría.
¡Vas por buen camino!
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