lunes, 20 de octubre de 2025

Ellos te ven, ellos aprenden

Papás que inspiran: cómo el ejemplo en casa forma buenos hábitos alimenticios en los niños

Cita bibliográfica:

De Francqueville, A. G. (2024, 16 julio). Los padres son un ejemplo importante para que sus hijos adquieran hábitos alimentarios saludables. Yogurt In Nutrition. https://www.yogurtinnutrition.com/es/los-padres-son-un-ejemplo-importante-para-que-sus-hijos-adquieran-habitos-alimentarios-saludables/

Arévalo, M. T. V., Banguero, Á. X. T., & Alarcón, C. D. (2018). Prácticas parentales para promover hábitos saludables de alimentación en la primera infancia en Cali, Colombia. Revista Española de Nutrición Humana y Dietética22(3), 183-192. https://doi.org/10.14306/renhyd.22.3.409

Bilbao, A. L. (2025, 22 mayo). El impacto de la educación alimentaria en la infancia: claves para que perdure en el tiempo. Educación Alimentaria En Valencia y Online. https://www.nuttralia.com/educacion-alimentaria-infancia-impacto-duradero/

Realizado por: Jacqueline Gutiérrez Zavala

Papás y mamás: lo que hacemos hoy en la mesa, lo verán, lo aprenderán y lo harán nuestros hijos. Los hábitos alimenticios, nuestras elecciones frente al plato, tus silencios, los gestos y las decisiones cotidianas influyen más de lo que creemos la forma en la que los niños se relacionan con la comida. No es solo qué comer, sino cómo, cuándo y con quién lo come.

 



¿Por qué importa tanto tu ejemplo?

Los niños imitan más de lo que escuchan, son muy dados a copiar las conductas alimentarias de sus padres. algunos estudios confirman que los hábitos alimentarios que adoptan los padres (como las cosas que comen, lo que ofrecen, horarios de comida y alimentos disponibles) crean el camino para que sus hijos también tengan estos tipos de hábitos. De hecho, cuando los padres mantienen una dieta saludable, los niños tienden a comer más frutas, verduras y alimentos disponibles diversos.

Por eso es importante modificar nuestros propios hábitos si queremos que nuestros hijos los adopten. No se trata de espera a que ellos cambien, hay que empezar nosotros.

 

¿Qué cambios puedes hacer?

Algunas acciones que podrían ayudarte a promover hábitos alimenticios positivos, serian:

  • Disponibilidad y acceso a alimentos sencillos y nutritivos, pon en un lugar visible fruta lavada, verdura o fruta picada o yogurt natural listo para comer.
  • Comidas en familia ayuda a fortalecer el vínculo y enseña normas, los niños aprenden más de verte disfrutar tu comida que de escuchar un “tienes que comértelo”.
  • Variedad en el plato juega con los colores, texturas y sabores, cuantos más alimentos conozcan, menos miedo tendrán para probar cosas nuevas.
  • Actitud positiva hacia la comida, evita frases que puedan entenderse de forma errónea.
  • Horarios y rutinas para ayudarle al niño a una estabilidad alimenticia.
  • Participación infantil dejar que te ayude a la hora de preparar los alimentos, los motiva a comerlas.

 


Errores comunes que debes corregir

A veces, sin querer, enviamos mensajes confusos. Por ejemplo, ofrecer alimentos que nosotros no comemos o mostrar preferencia por golosinas mientras insistimos en que ellos elijan frutas. También usar la comida como premio o castigo (“si te portas bien, te doy helado”) puede generar una relación poco saludable con la comida.

Otros hábitos que vale la pena vigilar:

  • Comer distraídos frente a pantallas.
  • Comer con prisa o sin compañía.
  • Saltarse comidas principales.
  • Dejar que el niño siempre decida qué, cuándo o cuánto comer.

Los niños necesitan guía, estructura y ejemplo, no control excesivo. La meta es enseñarles a disfrutar y escuchar su cuerpo, no a comer por obligación.

 


Empieza por ti

Eres el modelo, el entorno y la influencia más importante que tiene tu hijo. Tu forma de comer, de hablar de la comida y de organizar las comidas en familia, todo cuenta. No se trata de dietas extremas ni de ser el papá “perfecto”, sino de mostrar coherencia, calidez y participación.

Si quieres que tu hijo tenga una relación sana con la comida, empieza contigo. Cambia lo que puedas, involúcralo, disfruten juntos y crea un ambiente alimentario que lo acompañe toda la vida.

Recuerda: los niños no solo necesitan buena comida, necesitan buenos momentos alrededor de la comida. Cada plato compartido, cada gesto de curiosidad, cada charla durante la cena, son semillas que estás plantando para su bienestar futuro.

Así que la próxima vez que te sientes a comer, míralo como una oportunidad para enseñar, disfrutar y conectar. No hay mejor herencia que un hijo que crece sabiendo nutrirse con equilibrio, gratitud y alegría.




¡Vas por buen camino!


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