Los niños están creciendo... ¿y ahora qué? Hábitos alimenticios sanos para acompañar esta etapa.
Tu hij@ ya camina por toda la casa, explora los cajones, quiere probar todo, a veces dice que no sin razón… y tu hij@ ya se niega a sentarse a comer, escoge solo lo que le gusta y, si puede, quiere vivir a base de pan y fruta. Sabemos cómo es. Si estás leyendo esto, seguramente ya estás viviendo esa etapa intensa, divertida y a veces desconcertante de la alimentación en la primera infancia.
Tranquil@: No estás sol@. Esta etapa entre el año y los cuatro años es clave para construir hábitos alimenticios que durarán toda la vida, pero también es un tiempo lleno de cambios, dudas y retos diarios.
Lo que antes comía sin problema, ahora lo rechaza.
Sí, suele pasar. Un día comen con gusto su puré de verduras, y al siguiente lo ven y parece que les estás ofreciendo algo asqueroso. Este vaivén es completamente normal. A partir del año, el crecimiento se hace un poco más lento, y con ello, el apetito también puede disminuir. Además, tu hij@ ya está descubriendo que puede decir que no… y lo está poniendo a prueba.
Aquí, lo primordial es fomentar un ambiente de armonía y disfrute en la comida. Si no quiere comer, está bien. Observa. A lo mejor no tiene hambre en ese momento, o está cansado, o está distraído. Obligar, chantajear o presionar no funciona a largo plazo. Lo que sí ayuda es mantener horarios regulares, ofrecer comidas nutritivas y dar ejemplo.
¿Cómo van las rutinas?
Si ya estás en esta etapa, sabes que los horarios se vuelven más importantes. Aunque no siempre sea fácil, establecer tres comidas y dos colaciones al día, en momentos más o menos fijos, ayuda mucho a regular el apetito. El cuerpo de tu peque se acostumbra y también le da estructura a su día.
Las colaciones no tienen que ser complicadas: fruta picada, una porción de arroz con leche, yogur natural sin azúcar o verduras con limón son opciones accesibles y nutritivas. Solo asegúrate de que no estén comiendo golosinas o pan dulce justo antes de la comida… porque eso mata el hambre real.
Comer juntos cambia todo.
En medio del caos del día a día, a veces se nos olvida que los niños no solo aprenden lo que les decimos: aprenden lo que ven. Si tú comes verduras, bebes agua, disfrutas la comida sin quejarte… tu hij@ lo va a notar.
Por eso, siempre que puedan, siéntense a comer juntos. Apaguen la tele, guarden los teléfonos y conviertan ese momento en una pausa para compartir. Y si a veces no se puede, no pasa nada. Lo importante es intentarlo la mayoría de las veces y que ese rato se viva con tranquilidad.
“Pero es que solo quiere leche…”
Muchas familias comentan que su hij@ quiere solo leche, a toda hora. La leche sigue siendo importante en esta etapa, sí, pero no debe reemplazar las comidas sólidas. Idealmente, no se deben tomar más de 500 ml al día (aproximadamente dos vasitos), ya que el exceso puede afectar la absorción de hierro y aumentar el riesgo de anemia.
Si tu peque pide leche todo el día, tal vez lo esté usando como consuelo. Explora qué está necesitando realmente: ¿hambre, sueño, aburrimiento, apego?
Y si todavía están en proceso de dejar la lactancia materna, hazlo con calma, poco a poco. El destete es un proceso emocional también, y cada niñ@ lo vive a su ritmo.
¡Quiere hacerlo todo solo!
¿Tu hij@ ya quiere servirse el agua, aunque derrame todo? ¿Insiste en usar su cuchara aunque acabe con más comida en la cara que en la boca? Felicidades, ¡está desarrollando su autonomía!
Sí, puede ser desesperante. Pero este deseo de independencia es una herramienta poderosa. Déjalos participar. Permíteles elegir entre dos opciones saludables, ayudar a poner la mesa, o decidir si quieren el plátano entero o en rodajas. Cuanto más involucrados se sientan, más abiertos estarán a comer lo que hay.
¿Está comiendo bien? ¿Mucho? ¿Poco?
Esa duda es constante. Y es que no todos los días comen igual. Lo importante es mirar la semana completa, no solo un día. Si la alimentación es variada, incluye frutas, verduras, cereales integrales, proteínas y agua como bebida principal, vas por buen camino.
Eso sí: hay señales a las que sí debes prestar atención. Si notas que no está ganando peso, que siempre está cansado, irritable, enfermo, o por el contrario, si ves aumento excesivo de peso, poca actividad y mucho consumo de dulces y alimentos ultraprocesados, lo mejor es consultar con un profesional de salud.
Comer no debe ser un castigo ni un premio.
Evita frases como “si te portas bien, te doy un dulce” o “si no comes, no hay postre”. Estas asociaciones convierten la comida en una herramienta de control emocional. En cambio, mantén el enfoque en nutrir, acompañar y disfrutar. Ofrece alimentos nuevos varias veces, preparados de diferentes formas. A veces solo necesitan verlos diez veces para probarlos una.
Recuerda también que tocar la comida, olerla, aplastarla un poco… es parte del proceso. No es un capricho ni una falta de educación. Es aprendizaje.
Ya lo estás haciendo.
Si llegaste hasta aquí, es porque te importa. Porque aunque estés cansada o cansado, te tomaste unos minutos para buscar, leer, entender y acompañar mejor a tu hijo o hija en esta etapa. Y eso ya es muchísimo.
Esta etapa no dura para siempre, pero lo que siembra hoy se queda para toda la vida. Busca hacerlo con amor, con paciencia, con flexibilidad. Algunas comidas serán un desastre. Otras serán mágicas. Y entre todo eso, se están formando hábitos, recuerdos, y vínculos hermosos que alimentan mucho más que el cuerpo.
Referencias:
De Salud, S. (s. f.). Nutrición en niñas y niños 1-4 años. gob.mx. https://www.gob.mx/salud/articulos/nutricion-en-ninas-y-ninos-1-4-anos
Guía de nutrición para niños pequeños (para Padres). (s. f.). Nemours KidsHealth. https://kidshealth.org/es/parents/toddler-food.html
No hay comentarios:
Publicar un comentario