lunes, 20 de octubre de 2025

Sin gluten, con vida

 Cuando el gluten se vuelve enemigo: la enfermedad celíaca en los niños

Cita bibliográfica:

Asociación Española de Pediatría (AEPED). (s.f.). Enfermedad celíaca. Recuperado de https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/5-celiaca.pdf

Realizado por: Jacqueline Gutiérrez Zavala

Seguramente has escuchado hablar del gluten, ese elemento que se encuentra en muchos alimentos como el pan, las galletas o las pastas. Pero, ¿sabías que hay niños a los que el gluten les hace daño? Hoy te quiero platicar sobre la enfermedad celíaca (celiaquía), una condición que afecta la forma en que el cuerpo absorbe los nutrientes, y que requiere cuidados especiales en la alimentación.



La enfermedad celíaca es un problema del sistema inmunológico. En palabras simples, el cuerpo reacciona mal cuando entra en contacto con el gluten, proteína que se encuentra en cereales como el trigo, la cebada, el centeno y algunas avenas. Esta reacción daña el intestino delgado, que es la parte encargada de absorber los nutrientes de los alimentos, con el tiempo, ese daño puede hacer que el niño no aproveche bien lo que come, incluso teniendo una buena dieta.

Es importante resaltar, que no es una alergia ni una moda y tampoco se “cura” dejando el gluten un tiempo. Es una condición medica que dura toda la vida, pero con una buena alimentación, los niños pueden crecer sanos y felices.

 



¿Por qué pasa?

Aún no se sabe exactamente por qué aparece, pero se ha visto que hay una parte genética. Es decir, si en la familia hay personas con enfermedad celíaca u otros problemas del sistema inmune el riesgo aumenta. También influyen algunos factores del ambiente, como el momento en que se introduce el gluten en la alimentación o ciertas infecciones intestinales. Lo que sí es seguro es que, una vez que la enfermedad se presenta, el gluten se convierte en un “enemigo” para el cuerpo. Por eso, el tratamiento principal es eliminarlo completamente de la dieta.

 

¿Cómo saber si mi hijo tiene enfermedad celíaca?

Los síntomas pueden ser muy distintos dependiendo de la edad. Por lo regular suele manifestarse durante la infancia.


En los más pequeños es común ver:

·               Diarrea frecuente.

·               Vómito.

·               Pancita inflamada.

·               Falta de apetito.

·               Poco aumento de peso o talla.

En los niños más grandes o adolescentes, los signos pueden ser menos evidentes:

  • ·         Cansancio.
  • ·         Anemia.
  • ·         Dolor de huesos o articulaciones.
  • ·         Estreñimiento.
  • ·        Retraso en la pubertad o cambios en el humor.



Ojo: hay niños que no tienen síntomas claros, pero aun así su intestino puede estar dañado. Por eso, si en la familia hay algún caso, el pediatra puede recomendar estudios para revisar si también hay riesgo.


 

¿Cómo se diagnostica?

Primero, el médico solicitará algunos análisis de sangre para buscar ciertos anticuerpos que indican si el cuerpo está reaccionando mal al gluten. Si los resultados son sospechosos, se realiza una biopsia* del intestino delgado, que confirma si realmente hay daño. Es muy importante no quitar el gluten antes de hacer los estudios, porque eso puede alterar los resultados.

 

Biopsia: es un procedimiento en el que se extrae una pequeña muestra de tejido del cuerpo para examinarla bajo un microscopio.

 

El tratamiento: una dieta sin gluten

La buena noticia es que, con una dieta sin gluten, el intestino puede recuperarse y el niño volverá a absorber los nutrientes correctamente. La disciplina es fundamental: nada de gluten, ni poquito, ni “solo tantito”.

Los alimentos que deben evitarse son:

  • *      Trigo, cebada, centeno y avena (a menos que diga “libre de gluten”).
  • *    Pan, galletas, pastas, cereales de desayuno o harinas hechas con esos granos.

También hay que revisar las etiquetas, porque muchos productos industriales, embutidos o salsas pueden tener gluten “escondido”.

Por otro lado, hay muchísimos alimentos que sí se pueden comer sin problema: frutas, verduras, carnes, huevos, pescados, arroz, maíz, legumbres, leche, aceite, miel… ¡y con eso se pueden preparar platillos deliciosos y nutritivos!

Al inicio puede parecer complicado, pero con apoyo y práctica se vuelve parte de la rutina familiar. Lo ideal es que todos en casa comprendan qué significa vivir sin gluten para evitar errores o contaminación cruzada (por ejemplo, usar el mismo cuchillo o tostador que se usa con pan normal).


 Vivir con celiaquía

Con un buen manejo, los niños con celiaquía pueden tener una vida completamente normal. En pocas semanas después de cambiar su dieta, suelen mejorar el apetito, crecer mejor y tener más energía. En unos meses, el intestino se recupera y los análisis vuelven a la normalidad.

Sin embargo, si no se sigue la dieta o hay descuidos, el intestino puede volver a dañarse y aumentar el riesgo de complicaciones, como anemia, osteoporosis o incluso problemas más graves. Por eso es recomendable visitar constantemente al pediatra y nutriólogo. También es importante contar con apoyo emocional puede ser de gran ayuda, ya que algunos niños pueden sentirse “diferentes” por no poder comer lo mismo que sus amigos, así que ayudarles a encontrar alternativas ricas y enseñarles a cuidar su salud es fundamental.

 



En resumen

La enfermedad celíaca no es el fin del mundo, solo significa aprender a comer de una forma diferente. Con información, paciencia y acompañamiento, los niños con esta enfermedad pueden crecer fuertes, felices y disfrutar de la comida como cualquier otro niño.

 


Recordemos: el cambio no está en dejar de comer rico, sino en aprender a elegir mejor los alimentos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Recuperando energía para jugar 😁🏃

  ¡Hola papis y mamis que nos leen! En este blog somos fieles creyentes de las bondades del ejercicio y el deporte para el cuerpo, no solo e...