Seguro te has preguntado: “¿Por qué mi hijo me pide comida justo antes de dormir?”. Tranquila, tranquilo, muchos niños tienen hábitos de consumo nocturnos que pueden deberse a hambre real o simplemente es una rutina que aprendieron, así que aquí te diré como distinguir una de otra sin caer en excesos ni restricciones innecesarias.
Primero, recuerda que el hambre es una necesidad física, mientras que comer por costumbre responde a una necesidad emocional. Según investigaciones, lo segundo se relaciona más con costumbres familiares.
En muchos casos no es hambre, es rutina. Los niños aprenden que un vaso de leche, un trozo de pan o un pequeño dulce antes de dormir forman parte de su “ritual nocturno” como lo es lavarse los dientes, aunque su cuerpo ya haya recibido alimento suficiente.
Estos hábitos se pueden crear por distintas situaciones, como:
- Rutinas de familia aprendidas, ya lo mencionábamos antes, los niños aprenden todo.
- Horarios irregulares o fuera de lugar.
- El uso emocional de la comida, cosa que trataremos más a fondo la próxima semana.
- Falta de una rutina clara.
- Imitación, si los padres comen o “botanean” algo a altas horas de la noche, los niños repiten ese comportamiento.
Milagritos, T. S. K. (2022). Prevalencia de Hábitos Nocivos e Índices de Salud Bucal en Niños de 5 a 6 años del Asentamiento Humano Oasis de Pachacútec - Callao 2021. https://repositorio.utelesup.edu.pe/handle/UTELESUP/2595
Miguel, G. S. Á., Aurora, G. N. B., & Esther, G. N. (s. f.). Salud dental: relación entre la caries dental y el consumo de alimentos. https://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S0212-16112013001000008&script=sci_arttext&tlng=en
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