martes, 7 de octubre de 2025

Cuando el cuerpo habla por dentro

Hemos aprendido acerca de lo que hijo necesita para crecer fuerte y sano, pero también hay que cuidar cómo la falta de nutrientes puede afectarlo emocionalmente, cuidar de la nutrición de tus hijos es, además, darles la estabilidad que su cerebro necesita para sentir, emocionarse y vincularse con el mundo.

Observa las señales silenciosas.

Si tu hijo está más apagado, menos expresivo, menos interesado en jugar o socializar, es momento de prestar atención. Detecta la apatía: una desnutrición severa produce apatía, llanto sin razón, desmotivación y una reducción de la participación social; hay que  saber reconocerlo, si un niño deja de responder a aquello que le emocionaba o deja de mostrar curiosidad, ¡cuidado! Podría estar pasando por un déficit nutricional grave. Estos signos pueden parecer cambios normales en el crecimiento, o etapas, pero cuando van acompañados de pérdida de peso, falta de energía, entre otros síntomas, aún es tiempo de actuar.


¿La nutrición y la salud mental están conectadas?

¡Claro que sí! El cerebro necesita nutrientes esenciales para producir neurotransmisores (mensajeros químicos) y mantener su correcta función, en una desnutrición grave, el organismo prioriza únicamente lo vital y limita el gasto a todo aquello que no considera “urgente”, por lo que abandona totalmente al bienestar emocional.

La desnutrición crónica se asocia con una disminución de reacciones afectivas, con retiro social, tristeza, algo que podríamos llamar un “apagamiento” interno que no solo se limita al presente ya que puede comprometer el correcto desarrollo del cerebro de nuestros hijos, su capacidad para responder al estrés y su regulación emocional a largo plazo.

Algunas cosas básicas que te puedo recomendar (sin sustituir la opinión de un profesional), serían:

  • Asegura una alimentación balanceada todos los días.
  • Evita saltarse las comidas.
  • Observa sus patrones de alimentación con curiosidad, no juzgando.
  • Sirve la comida con preguntas como “¿qué tanto quieres comer hoy?”, “¿esta comida te provoca algún sentimiento?”, para evitar que coma por obligación y sienta tu interés en su salud.
  • Promueve actividad física y juego.
  • Procura un descanso adecuado para tus hijos.
  • Involucra a profesionales si el problema persiste, aún es tiempo.
Cuando detectes tristeza, apatía o desinterés, mira también su alimentación, no esperes que “pase solo”, puede ser que lo que necesita no solo es contención emocional, sino también nutrientes suficientes para reconectar con su niño de verdad.


Escrito por Melissa Centeno Montoya en colaboración con Abigail Martinez

Referencias:

Psicología de la alimentación infantil y juvenil | Centro Júlia Farré. (2022, 12 diciembre). Dietistas Nutricionistas En Barcelona | Centro Júlia Farré. https://www.centrojuliafarre.es/psiconutricion-infantil-y-juvenil/

Cean Psiquiatras. (s. f.). Nutrición, depresión y enfermedad mental - Ceanpsiquiatrashttps://ceanpsiquiatras.com/es/blog/nutricion-depresion-y-enfermedad-mental-b24.html

Children, S. T. (2024, 8 agosto). La salud mental en niñas y niños. Save The Children México. https://savethechildren.mx/la-salud-mental-en-ninas-y-ninos/

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