¿Cómo mantener bien hidratado a tu bebé durante su primer
año?
Cita bibliográfica:
Vásquez Garibay, E. M., et al. (2012). Guías en nutrición: Recomendaciones para la alimentación del niño durante los primeros 23 meses de vida. Pediatría de México, 14(1), 1-19.
Realizado por: Jacqueline Gutiérrez Zavala
Cuando pensamos en el cuidado de un bebé, muchas veces se
nos pasa por alto algo clave: la hidratación. Y no, no se trata
simplemente de darle agua como haríamos con nosotros mismos. Durante su primer
año de vida, los bebés tienen necesidades muy específicas y, si las conoces
bien, podemos evitar problemas como la deshidratación.
De 0 a 6 meses: Solo leche
Durante los primeros seis meses, nada de agua, tés,
juguitos o cualquier otro líquido. Aunque haga calor, aunque te parezca que
necesita "algo más", lo único que debe tomar es leche materna
(o fórmula, si no toma pecho).
¿Por qué? Porque la leche materna tiene todo lo que necesita: nutrientes,
defensas y un montón de agua (casi el 90% es agua). Así que mientras el
bebé tome leche a libre demanda, está perfectamente hidratado.
Además, darle agua a esta edad puede ser perjudicial, ya que le quita espacio
en la pancita y entonces toma menos leche. Eso puede afectar su nutrición y
desarrollo. Por eso, organismos como la OMS recomiendan evitar el agua
antes de los seis meses.
Desde los 6 meses: Se abre el mundo
A partir de los seis meses, empieza la famosa alimentación
complementaria. Eso significa que el bebé sigue tomando leche, pero
también empieza a probar otros alimentos y, sí, ahora podemos empezar a
ofrecerle agua, pero en pequeñas cantidades.
No es para que reemplace la leche ni para que se llene con agua, sino como un
complemento. Puedes ofrecérsela después de las comidas o entre ellas, poco a
poco.
Si el bebé toma fórmula, también es importante que empiece a tomar agua a
partir de esta edad. Se recomienda entre 400 y 600 ml por día, pero no
hace falta que te obsesiones con la cantidad. Lo importante es que se la vayas
ofreciendo despacio y veas cómo la va aceptando.
Si hace mucho calor…
El clima también influye. Si vives en un lugar muy caluroso
o tu bebé está más activo de lo normal, va a necesitar más líquidos. En esos
casos, algunos expertos sugieren que el total de líquidos diarios (incluyendo
leche, agua y comida) sea entre 800 y 1.200 ml.
¿Cómo darte cuenta si tu bebé necesita más agua? Fíjate en estas señales:
- Boca
seca.
- Llora,
pero no le salen lágrimas.
- Tiene
el pañal seco por mucho tiempo.
- Está
decaído o muy fastidioso.
Si notas algo de eso, no dudes en consultar al pediatra.
Comida que también hidrata
Una de las ventajas de la alimentación complementaria es que
muchos de los alimentos nuevos también aportan agua. Las frutas y verduras
como la sandía, el melón, la papaya, el pepino o la calabaza son geniales:
refrescan, nutren y ayudan a mantener al bebé hidratado.
Los purés y papillas caseros también suman. Lo ideal es arrancar con
pequeñas porciones desde los seis meses e ir variando de a poco, siempre con el
visto bueno del pediatra.
Bebidas que hay que evitar
Aunque ya pueda tomar un poco de agua, hay muchas bebidas
que no son para bebés. Algunas incluso pueden hacerle mal. Acá te dejo
una lista de lo que no deberías darle:
- Jugos
industriales (tienen un montón de azúcar).
- Gaseosas
o cualquier bebida azucarada.
- Tés
o infusiones (aunque sean "naturales").
- Leche
de vaca (hasta después del año).
- Café
(aunque suene obvio, a veces pasa).
Estas bebidas no solo no hidratan bien, sino que
pueden afectar el apetito, el sueño y la absorción de nutrientes. Así que mejor
mantenerlas lejos.
La higiene también cuenta
Otra cosa clave: la limpieza. Siempre lávate bien las
manos antes de preparar comida o fórmula, asegúrate de que los utensilios estén
limpios y, si usas agua del grifo y no estás segura de su calidad, hervirla
antes de usarla.
Esto previene infecciones que podrían causar vómitos o diarrea, lo cual aumenta
el riesgo de deshidratación en los bebés.
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