¿Cómo la disponibilidad de alimentos influye en lo que comen los niños?
Cita bibliográfica:
Food and Agriculture Organization of the United Nations. (2000). Mejorando la nutrición a través de huertos y granjas familiares: Manual de capacitación para trabajadores de campo en América Latina y el Caribe. FAO. https://www.fao.org/4/v5290s/v5290s00.htm
Inda Icaza, P. (2020, 21 de abril). ¿Cómo tener una alimentación sana ante la necesidad de quedarse en casa? Universidad Anáhuac México. https://www.anahuac.mx/investigacion/areas-tematicas/salud/como-tener-una-alimentacion-sana-ante-la-necesidad-de-quedarse-en-casa
Secretaría de Salud. (s. f.). Manual para madres y padres de familia por una vida saludable: Hábitos saludables para la vida diaria [PDF]. Gobierno de México. https://vidasaludable.gob.mx/storage/recursos/materiales/Manual-familias.pdf
Realizado por: Jacqueline Gutiérrez Zavala
¿Alguna vez te ha pasado que tu hijo abre el refrigerador y
dice “no hay nada que comer”, aunque está lleno? Bueno, la realidad es que
muchas veces sí hay comida, pero no
siempre la que motiva a elegir algo saludable.
Lo que tenemos disponible en casa puede hacer toda la diferencia entre que los
niños crezcan con buenos hábitos o que se vayan acostumbrando a comer cualquier
cosa por antojo.
🥦 Lo que hay a la vista, se come
Los niños aprenden por imitación y por facilidad. Si lo
primero que ven al abrir la alacena son galletas, jugos o papas fritas,
seguramente eso será lo que elijan. En cambio, si al alcance de su mano hay
fruta picada, yogur natural o palomitas caseras, poco a poco se acostumbrarán a
que esos sean sus snacks normales.
Por eso, la disponibilidad es clave:
no se trata de prohibir, sino de hacer más fácil
lo saludable. Como dice la FAO, la familia puede crear su propio
“entorno alimentario” en casa, organizando los alimentos de forma que los más
nutritivos sean los más accesibles.
🍎 Planear ayuda (y mucho)
A veces pensamos que comer bien requiere mucho dinero o
tiempo, pero no siempre es así. Lo que realmente hace la diferencia es la planeación.
Tener una lista de compras, revisar lo que ya tenemos en casa y preparar menús
sencillos para la semana evita que terminemos pidiendo comida rápida o
improvisando con lo que haya.
Un ejemplo fácil: si un domingo cocinas frijoles de más, puedes usarlos para
sopas, molletes o burritos en los siguientes días. Así ahorras tiempo y
garantizas una fuente de proteína vegetal súper nutritiva.
🛒 Compra inteligente = alimentación más sana
Antes de ir al súper, es buena idea comer algo, porque cuando tenemos hambre
compramos más antojos. También ayuda llevar una lista y no salirnos tanto de
ella.
La FAO recomienda elegir alimentos frescos,
locales y de temporada: son más baratos, tienen mejor sabor y ayudan
a la economía de los productores locales.
Por ejemplo, si hay temporada de mangos o calabacitas, aprovéchalos. Además,
incluir a los niños en las compras o en la cocina les enseña sobre los
alimentos y los hace sentirse parte del proceso. ¡A los peques les encanta
decir “yo ayudé a hacer esto”!
🍲 Qué tener en casa (según los expertos)
El Manual para familias por
una vida saludable de la Secretaría de Salud sugiere que en casa
siempre haya:
- Frutas
y verduras frescas o congeladas.
- Leguminosas
como frijoles, lentejas o garbanzos.
- Cereales
integrales (avena, arroz integral, pan o pasta integral).
- Proteínas
saludables: huevo, pescado, pollo o carnes magras.
- Agua
simple como bebida principal.
Si tienes estos básicos, ya tienes la base para una
alimentación completa. Lo importante no es tener la despensa llena de cosas,
sino tener alimentos que realmente nutran.
🧃 Los “antojitos” también cuentan
Tener disponibilidad saludable no significa que los niños
nunca coman algo dulce o un snack. La idea es buscar
equilibrio.
Por ejemplo, si tus hijos quieren algo dulce, ofréceles fruta con yogur, una
gelatina natural o unas palomitas hechas en casa. Lo importante es que la mayoría del tiempo haya opciones buenas
disponibles, y que los antojos sean solo eso: algo ocasional.
🏡 Comer en casa también educa
Durante la pandemia, muchas familias redescubrieron la
importancia de cocinar y comer en casa. La Universidad Anáhuac lo explica muy
bien: cuando pasamos más tiempo en el hogar, tenemos la oportunidad de reorganizar nuestra alimentación y hábitos familiares.
Cocinar juntos, servir porciones adecuadas y compartir la mesa sin pantallas no
solo mejora la nutrición, también fortalece los
lazos familiares. Además, los niños que participan en la preparación
de los alimentos suelen probar más cosas y comer mejor.
🌱 Pequeños cambios que hacen gran diferencia
- Guarda
la fruta lavada y lista para comer.
- Coloca
agua y vasos a la vista, no refrescos.
- Sirve
porciones pequeñas y deja que los niños repitan si tienen hambre.
- Evita
tener muchas botanas o postres industriales “por si acaso”.
- Aprovecha
los alimentos locales y enséñales de dónde vienen.
Estos detalles parecen mínimos, pero son los que crean hábitos duraderos. Al final,
los niños aprenden más de lo que ven que de lo que les decimos.
En resumen
La disponibilidad de alimentos en casa puede ser una gran
aliada o un obstáculo para una buena alimentación infantil. No se trata de
comprar cosas “fit” o caras, sino de organizar
el entorno para que lo saludable sea lo más fácil y natural posible.
Como mamás y papás, tenemos la oportunidad de enseñar con el ejemplo y con lo
que ofrecemos cada día. Lo que ponemos en la mesa no solo alimenta el cuerpo,
también forma hábitos y recuerdos.
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