Ya hemos estado revisando en el paso de esta semana estrategias para promover la alimentación saludable: el etiquetado nutricional, el papel de las escuelas, talleres, entre otros. Hoy me gustaría tratar un tema súper importante a la hora de que nuestros hijos desarrollen buenos hábitos alimenticios y una buena relación con la comida: involucrar a l@s niñ@s en la mesa.
El Instituto Nacional de Salud señala que, para fomentar hábitos saludables en los niños, el ejemplo de los padres es fundamental. A esa edad, aprenden principalmente observando lo que hacemos. Una forma muy útil de empezar es involucrarlos en la elección de alimentos saludables.
Ahora bien, ¿cómo se hace eso en la práctica?
Aunque al principio pueda parecer complicado, hay varias formas sencillas de lograr que los niños se sientan parte del proceso. Esto les da una sensación de autonomía y los ayuda a entender la importancia de una dieta equilibrada.
¡Invitarlos a realizar las compras! Enseñarles desde pequeños a elegir frutas y verduras o alimentos que les gusten, como los cereales, lo importante es incluirlos en las actividades que ellos nos ven hacer y explicarles lo esencial que es una buena elección de alimentos.
Preparen comida juntos, no necesariamente tiene que ser picar y cortar (es bastante peligroso), pero puede comenzar a batir o a agregar los ingredientes a un tazón, hacer que tengan un acercamiento directo con la comida (además de masticar, claro está) logra que tengan conciencia sobre como se prepara lo que tienen en su mesa y los procesos que lleva prepararlo.
Explicar cuales son las opciones disponibles y ofrecerles alternativas saludables a la comida chatarra, como una manzana con miel, o unas obleas con crema de cacahuate (maní). La idea es que descubran que comer bien también puede ser rico y divertido.
Y, por supuesto, no podemos olvidar el poder del ejemplo.
Sabemos que no a todos nos encantan las mismas frutas o verduras (¡el brócoli no siempre es el favorito!), pero los niños aprenden más de lo que ven que de lo que les decimos. Si mamá o papá disfrutan su plato de pollo con arroz y verduras, si cocinan con gusto o si comen en un ambiente agradable, los pequeños lo notan. De la misma manera, también imitarán hábitos menos saludables si eso es lo que ven.
En resumen, se trata de hacerlos parte del proceso y acompañarlos en el camino. Comer bien no tiene que ser una obligación: puede ser una experiencia compartida, divertida y muy educativa.
Referencias:
Alimentación saludable para niños: guía y consejos | Bupa Latinoamérica. (s. f.). https://www.bupasalud.com.mx/salud/alimentacion-saludable-para-ninos
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